La prensa norteamericana escribe la crónica de su propia muerte
Publicaciones como la de Paul Gillin: “Newspaper Death Watch”, o el artículo de Jill Lepore en New Yorker hablan de muerte sin tapujos. Pese a ser un tema recurrente, la amenaza de la prensa papel coincide con una crisis planetaria necesitada de cambios radicales y firmes en los modelos de negocio y en los contenidos de los propios medios. Para muchos la muerte será dejar de ser lo que eran, para otros, la desaparición. La tragedia ya ha sido anunciada incontables veces y, como tantas veces, será el tiempo y no los gurús, quien dirá cuántos sobreviven a ella.
el 29 Enero 2009 a las 13:01
Estoy completamente de acuerdo con usted, María Ángeles.
En mi opinión, hay demasiados gurús emitiendo mensajes absolutamente interesados o tendenciosos sobre la muerte de los periódicos.
Una cuestión cuantitativa importante para la reflexión es que no todo el mundo tiene un acceso a Internet en todo el planeta para acceder al “nuevo periódico”. Sigue existiendo una brecha digital insalvable, en la que millones de personas en el mundo siguen accediendo a la información por la vías más tradicionales, y es la única forma que pueden hacerlo para ejercer su derecho de acceso a la información. En muchos países, acceder a un periódico sigue siendo el único aliento de democracia, porque hay gente que se sigue jugando la vida en esto. No lo olvidemos.
Considero que todas estas propuestas tecnológicas con las que se avala la muerte del periódico, representan a un colectivo de 1.000 millones de personas que utilizan Internet en este planeta. Y somos más de 6.000 millones.
Internet lejos de convertirse en un espacio democratizador, se ha convertido en un ecosistema muy similar al de los medios tradicionales en cuanto a propiedad, concentración y dinámicas de tendenciosidad y propaganda.
Sí, es cierto, todo el mundo puede publicar gratis, pero es ya una evidencia que más del 90% de los más de 100 millones de blogs que hay por ahí, no se actualizan con cierta frecuencia. Parámetro que no responde al periodismo, tal y como lo entendemos en cuanto a periodicidad en la publicación de contenidos independientemente del soporte que se utilice.
Resulta paradójico que gran parte de la informaciones que se copian y pegan en los blogs proceden de los periódicos y en cambio ellos están en crisis. Los blogs, salvo contadas excepciones, viven en un estado de parasitismo de contenidos del periódico tradicional de calidad del que se comenta y comenta y comenta “ad infinitum” sin aportar valor.
De acuerdo con María Ángeles, no vivimos solamente una crisis del periódico como soporte, vivimos una crisis de confianza en el contenido que entregan los periódicos.
En una sociedad cansada y engañada, en la que las ideologías han sufrido un varapalo sin precedentes y en evidente crisis de valores morales e intelectuales, los periódicos continúan posicionándose a un lado o a otro del espectro ideológico, olvidando su misión última de servicio público para llevar los ciudadanos aquellas informaciones que les es útil saber para su actuación libre y solidaria. Como dice, mi querido amigo y profesor Galdón más sabiamente: “deberían ofrecer una síntesis significativa del saber al servicio de la sociedad”.
El periódico solo debe temerse a sí mismo. Ya lo quisieron enterrar con la radio, la televisión y ahora con Internet. Ha sufrido crisis tan duras como la actual en su adaptación tecnológica (años 80) y siempre ha salido adelante adaptando procesos y profesionales. Y no lo olvidemos, ha sabido adaptarse a la realidad tecnológica de Internet ofreciendo sus servicios a los ciudadanos, de los que de forma sistemática y sin aportar valor, en la mayor parte de las veces, se nutre la blogosfera.
El afán de exhibicionismo como respuesta al poder tradicional y unidireccional de los medios tradicionales, la inmediatez en la comunicación sin ejercicio ninguno de reflexión y contraste y la proliferación de emociones primarias en comentarios en línea, no están construyendo una sociedad mejor, ni más igualitaria, ni más democrática.
Vivimos en una opulencia desinformativa sin precedentes. Mas que nunca la filtración interesada de contenidos por parte de grupos de poder impregna la blogosfera. La falta de identificación clara de las fuentes o la publicación anónima y masiva sin responsabilidad en el ejercicio de este derecho por parte del “periodismo ciudadano”, está minando las bases de la práctica de un periodismo respetuoso, profesional y de calidad; generando toneladas de basura cibernética para una sociedad cada vez más esclava de una pantalla como único referente de la realidad informativa.
La corrección del mercado de la prensa es sana, aunque muy dolorosa, como lo han sufrido otros sectores empresariales que se han adaptado mejorando sus procesos y apostando de forma decidida por la innovación. Que cambia el soporte, es posible y hasta natural. Ahora nos llega el e-paper y las últimas tendencias apuntan a U-media (Ubiquotous Media). Así, la piedra angular para el periódico radica en cómo adaptar constantemente sus estructuras organizacionales y sus modelos de negocio a nuevas realidades de consumo de la información y la publicidad. Y siempre lo han conseguido. Un producto que nace cada día, entregando páginas nuevas a sus lectores, para papel, web, móvil demuestra una evidencia: Su extraordinaria capacidad de adaptación al cambio.
Pero lo que está en peligro evidente es el propio periodismo como ejercicio profesional de un saber prudencial al servicio público, no solo el soporte. Y esa es la clave para garantizar su supervivencia.
¿O acaso creen que la responsabilidad construir conciencias libres e informadas con un ejercicio prudencial del periodismo tiene alguna diferencia con operar a pacientes con garantías, construir edificios fiables o puentes y carreteras seguras?
el 9 Febrero 2009 a las 22:02
[…] Crónica de una muerte anunciada, a través de una crónica In General on Febrero 9, 2009 at 8:51 pm Así parece ser. Hace tiempo relatamos cómo los diarios en papel empezaban a reportar la enfermedad que ellos mismos sufrían, aquella que los llevaría a la muerte. Hoy parece que los blogs están empezando a contarla, a través de ingeniosas publicaciones online. […]